335

Mayo de 1997. Su servidor tenía una vida sin preocupaciones. Lo más importante era graduarse de bachillerato y terminar en una buena universidad. Era la época donde a uno lo evaluaban por logros y no por números, así que burlar el sistema era demasiado sencillo.

Su servidor era un … nerd, dentro del nivel académico que se manejaba en el colegio, así que fue elegido con un par de estudiantes para hacer una “preparación exhaustiva” con miras al ICFES, el exámen que en ese tiempo determinaba si uno podía aspirar a la universidad, o quedarse estancado un par de años.

334 fue mi puntaje. El segundo mejor puntaje en el colegio. Uno de mis mejores amigos tuvo el primer puesto con 335. Para esta historia no sobra decir que mi amigo no era un … nerd, en ningún sentido de la palabra.

En la universidad no nos vimos muchas veces, tomamos carreras diferentes y después de dos semestres ni nos acordábamos el uno del otro.

Acabo de tomarme un par de cervezas con él. Llegó hace doce horas de Brasil, sin un peso y está en los semáforos haciendo malabares para una sobrevivir. Lleva cuatro años como artesano/artista/mochilero viajando por suramerica y riéndose de la vida. Además, está terminando una maestria en algo relacionado con química.

La vida es lo que vos quieras hacer. Acabar con el mundo o vivir en la bola de cristal que te gusta y que no va a cambiar. Las dos son opciones válidas y ninguna es mejor que la otra. Todos tenemos ideales distintos y eso es lo que nos hace especiales.

Yo quisiera tener un bar al lado del mar, vender pescado frito y cerveza fría. Estoy seguro de que lo voy a hacer, pero no tengo claro la fecha.  Me falta el empuje, el impulso, el “me vale mierda todo” para hacerlo.

Tengo otro amigo viviendo al frente de la playa hace seis años. Se mamó de todo y está en una cabaña al frente del mar, midiendo el día segundo a segundo.

Creo que me está llegando el reality check de Gonzo (www.elsentidodelavida.net). Hay que vivir la vida, no permitir que lo vivan a uno.

Por lo pronto voy a escribir más seguido, es una buena terapia y permite ordenar los pensamientos antes de irlos diciendo a cualquier fulano después de diez cervezas. Quién sabe? Depronto estas vainas funcionen.

 

 

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