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Fulanito y el ciclo de la vida

Fulanito es un emprendedor, ha estudiado en la Universidad, trabajado, es buena gente y no le pega a los perritos. Va a misa, no se pasa los semáforos en rojo, hace ejercicio y no toma. Es “gente decente”.

Fulanito tiene una idea, un negocio, un emprendimiento que puede resultar pero para el cuál tiene que trabajar bastante e invertir dinero. Cómo todo en la vida.

Fulanito riega su idea, hace contactos con sus buenos amigos (gente decente también) y con amigos de esos amigos. Crea vínculos, arma estrategias, vende su idea, su proyecto de vida.

Fulanito es buena persona. En serio. Sus amigos también.

Fulanito sale con su empresa. Éxito!. Sus amigos también ganan porqué Fulanito trabaja con ellos. Y entre todos arman un grupo de gente buena (en serio, es buena, no es íronia). Todo es miel sobre hojuelas. Todos hacen buenas cosas (con algunas malas decisiones).

Pasa un tiempo y las alianzas cambian, llega gente, se va gente, el ciclo natural de la vida. Las prioridades son otras. Ayudar a la gente es bien, pero primero siempre está el beneficio personal, es normal. -Yo también quiero ser como Fulanito! dice la gente. -Yo también quiero trabajar con mis amigos!

Como son tantos, hay que dinamizar esto, hay que hacer cambios y subir y bajar personas. Porqué “Usted sabe como es esto, luego le ayudo”. Se pierde la confianza y entre tantos ires y venires, envidias, mentiras y juegos de poder, hay gente que pierde. Gente buena de verdad, gente que sólo quiere trabajar.

Fulanito cierra su empresa y lanza otra, o se vuelve asesor de otros. Es casi la misma gente que cambia de roles, la buena gente, la misma historia. Y arrancamos nuevamente, enjuage y repita.

De quién es la culpa? De nosotros. Muchos son pequeños Fulanitos que quieren sobresalir y los demás sólo miran sin poder hacer nada, con miedo a que el Fulanito de turno no los vuelva a tener en cuenta.

Se sintió aludido? Bien, usted es un mini-fulanito que todavía puede cambiar.